Ángela Patricia Menza es la Mujer Comfenalco 2025
- ad-q-asomos
- 16 diciembre, 2025
- Mujer
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La vocación de servicio de Ángela Patricia Menza Astudillo nació en medio de una tragedia que marcó a Colombia. Era 1994 cuando la avalancha del río Páez arrasó comunidades enteras en el Cauca. En aquel escenario de devastación, una joven adolescente decidió unirse a las brigadas de atención para socorrer a quienes lo habían perdido todo. Aquella experiencia, que para muchos sería traumática, se convirtió en el propósito de aquella niña de ayudar a quien más lo necesitara.
En acto especial que se cumplió el pasado 19 de noviembre en el Centro de Convenciones de Armenia, Ángela Patricia obtuvo el primer puesto entre 14 postulaciones que acompañaron el desarrollo del Premio Comfenalco a la Mujer 2025, un certamen institucional que reconoce la labor social de seres humanos maravillosos cuyo corazón y voluntad de servicio les permite ser esperanza de comunidades y grupos en condición de vulnerabilidad.
Por supuesto, ella representará al Quindío en el Premio Cafam a la Mujer en Colombia que se cumplirá en marzo de 2026, en la ciudad de Bogotá.
Esta es su historia
Gerontóloga egresada de la Universidad del Quindío y magíster en Pedagogía y Desarrollo Humano de la Universidad Católica de Pereira, Ángela Patricia ha construido una trayectoria profesional y humana marcada por la sensibilidad social. Su compromiso con las poblaciones vulnerables nació desde su adolescencia, cuando descubrió que la satisfacción de servir era más poderosa que cualquier momento de dificultad.
Después de culminar sus estudios universitarios, en 2006, se vinculó a la Fundación Geros, una entidad social que trabaja por el bienestar de los adultos mayores en Armenia. A partir de ese momento inició un camino que ya completa 19 años y en el que se ha consolidado como una líder social, gestora y defensora de la dignidad de quienes han envejecido en condiciones de abandono.
Durante casi dos décadas, Ángela Patricia ha sido protagonista de importantes transformaciones al interior de la institución. Ha liderado desde procesos administrativos hasta programas de intervención social buscando mejorar las dinámicas de atención y ampliar el alcance de los servicios ofrecidos a los adultos mayores. Su labor, como ella misma afirma, no admite pausas, porque el trabajo social exige entrega continua: “la población que padece el abandono no da espera”, suele repetir.
Quienes la conocen aseguran que su compromiso supera los límites del cargo y se extiende a cualquier espacio donde alguien requiera apoyo. No es extraño verla dirigiendo actividades recreativas con los abuelos, realizando jornadas comunitarias o impartiendo catequesis a niños de zonas rurales y urbanas, convencida de que la formación espiritual también es un camino para fortalecer el tejido social.
Completa casi dos décadas al frente del hogar de atención de la Fundación Geros, ubicado en el barrio Belén de Armenia. Allí cuida a 15 adultos mayores que, según relata, “solo tienen como familia el amor y el acompañamiento” que ella y su equipo pueden ofrecerles. Para muchos de estos abuelos, Ángela Patricia representa la diferencia entre vivir en la calle y tener un lugar digno donde pasar sus últimos años.
Su historia es la de miles de colombianos invisibles para las estadísticas, pero indispensables para sostener la esperanza en comunidades marcadas por la pobreza y el olvido. Es la historia de una mujer que encontró en el servicio su razón de ser y que, día a día, demuestra que transformar vidas también es una forma de construir sociedad.

