En Colombia se registran alrededor de 2.500 temblores cada mes, un indicador de que vivimos en una zona con alta sismicidad. De hecho, nuestro país está ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja de unos 40.000 kilómetros, con forma de herradura que rodea el océano Pacífico y concentra la mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Por esta razón aquí, en nuestra región, tenemos aproximadamente unos 80 sismos cada día, que para muchos de nosotros pasan desapercibidos porque su intensidad es generalmente baja.
Saber que vivimos en el Quindío, la región del occidente colombiano con un suelo que se mueve frecuentemente, así sólo nos lo sintamos cuando su intensidad es alta, el llamado es mantener nuestra alerta y prevenir consecuencias lamentables.
Además del hecho de que nosotros estemos sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, hay que sumar que en Colombia confluyen tres de las muchas placas tectónicas que forman la tierra. Esa particularidad nos hace más vulnerables como región, en especial al Eje Cafetero y al occidente colombiano de tener movimientos telúricos que pueden llegar a tener la magnitud de terremoto, como el que acabamos de vivir el 10 de agosto con magnitud de 7,4, terremoto que se suma al histórico nuestro en esa materia.
Veamos: 31 de enero de 1906, magnitud 8,8 en la costa pacífica de Colombia y Ecuador. En Nariño, en 1979 de magnitud 8,1. En 2004 la Costa Pacífica tuvo uno de magnitud 7,2 y en La Vega, Departamento del Cauca, en 2012, otro con magnitud 7,1. Para cerrar la historia de terremotos, recordemos el de Páez en 1994 en la cuenca de los Departamentos de Cauca y Huila. De remate, el de Armenia en 1999, estos dos últimos con una letalidad significativa.
Así que nuestro país, por estar ubicado en una de las regiones del mundo con permanente actividad telúrica y con alta factibilidad de sufrir terremotos, requiere actualizar el diseño y establecimiento de una política no circunstancial sino permanente de educación, prevención y actualización del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10) para el diseño, los estudios geotécnicos y la construcción de edificaciones nuevas, de tal manera que minimice la mortalidad y mitigue las consecuencias adversas de los terremotos en lo estructural.
En cuanto a nosotros, cuidar que se cumpla la normatividad al respecto y no ser facilistas o caprichosos al realizar modificaciones en las viviendas sin guardar la rigurosidad que implica esta tarea.