dolor cronico en el quindio

Más de la mitad de los colombianos vive con dolor crónico: Cómo la medicina integrativa en el Quindío ayuda a calmar las señales del cuerpo

Por: Karol Moreno García ¿Alguna vez te has levantado con un dolor que simplemente no desaparece? Si tu respuesta es afirmativa, debes saber que no estás solo. Según la más reciente Encuesta Nacional del Dolor realizada por la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor (ACED), el 53.6% de la población en Colombia padece de algún dolor crónico. Es decir, más de la mitad del país convive diariamente con un malestar que se prolonga por más de 90 días, afectando profundamente su calidad de vida, sus relaciones y su estado de ánimo. Frente a esta abrumadora realidad, el doctor Roberto Jairo Mejía Velásquez, médico especialista y miembro de la ACED, ha dedicado más de dos décadas a investigar la verdadera naturaleza de este padecimiento. Su trayectoria lo ha llevado a entender que los seres humanos somos “energía en transformación” y que el dolor crónico, más allá de ser una condena o un castigo, es una señal de alarma del cuerpo. Uno de los grandes hitos en la investigación y el trabajo clínico del doctor Mejía Velásquez radica en cambiar la perspectiva de las personas frente a su propia salud: pasar del “¿por qué me duele?” al “¿para qué me duele?”. “Cuando llego al proceso de aceptación, entiendo que ese dolor hace parte de mí, que me sucedió por esto o aquello, pero que no me va a imposibilitar sonreír, bailar, caminar, cantar, ver o leer. Es entonces cuando se abre un panorama de mejoría”, relata el doctor Mejía. El propósito de su filosofía médica no es adormecer el síntoma con pastillas, sino guiar a la persona para que deje de lado la resignación (“tirar la toalla”) y alcance la verdadera sanación, la cual comienza con la aceptación activa de su realidad para modificar hábitos, actitudes y estilos de vida.

La medicina integrativa: un enfoque más allá del síntoma

El dolor crónico es complejo y, muchas veces, silencioso ante los exámenes médicos rutinarios. Para abordar esta complejidad, el doctor Mejía se ha apoyado en la medicina integrativa, un modelo que combina la medicina convencional o alopática (medicamentos e intervenciones) con medicinas alternativas y complementarias (como la acupuntura o la terapia neural). El objetivo es claro: buscar el equilibrio del cuerpo y evitar los estragos que produce el uso excesivo de fármacos. Para materializar esta visión y llevarla a miles de pacientes en el Quindío, nació Balance Clínica del Dolor. Este centro médico se ha convertido en un referente al comprender que aliviar el sufrimiento requiere un equipo multidisciplinario. Como bien lo explica Claudia Marcela Arango, gerente de la clínica y pieza fundamental en la estructuración de este modelo de atención: “No todos los dolores son del cuerpo, hay dolores que vienen por las emociones, por las relaciones familiares, por las relaciones sociales, y una mirada solo médica no es posible para aliviar el dolor”. Bajo este enfoque, el ser humano no se divide por órganos, sino que se evalúa a través de cinco dimensiones fundamentales:
  • Dimensión Física: el origen anatómico y fisiológico del dolor.
  • Dimensión Emocional: el estrés, los traumas de la infancia o la angustia que somatiza el cuerpo.
  • Dimensión Mental/Psicológica: los pensamientos y el manejo cognitivo del padecimiento.
  • Dimensión Social: cómo el dolor afecta y es afectado por el entorno familiar, social y laboral.
  • Dimensión Espiritual: el propósito y sentido de vida del paciente frente a su condición.
Cuando una de estas áreas se desequilibra por el dolor físico, el impacto recae sobre todas las demás, haciendo indispensable el trabajo conjunto de médicos especialistas, psicólogos, fisioterapeutas y trabajadores sociales.

Innovación y reconocimiento: el impulso de FortaleSER

El éxito de este enfoque médico no solo se mide en la mejoría clínica de las personas, sino en la capacidad de sostener el modelo en el tiempo. Lo que nació como una idea visionaria de consultorio por parte del doctor Mejía, se transformó mediante la metodología Canvas en una IPS legalmente constituida en 2016, sorteando enormes retos económicos y hasta una pandemia.

Gracias a este modelo de innovación en salud, Balance Clínica del Dolor logró captar la atención y el reconocimiento del programa FortaleSER de Comfenalco Quindío. Este programa, enfocado en potenciar emprendimientos y empresas locales con alto impacto social, identificó una propuesta de valor única: un modelo de negocio sostenible, centrado en el usuario y altamente estructurado.

“Aquí hay dos fortalezas… somos soñadores… pero mi polo a tierra es Claudia, que es metódica, organizada, clara…”, reconoce el doctor Mejía, demostrando que para transformar la salud pública se requiere tanto de sensibilidad médica como de una impecable gestión gerencial.

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Aporte a la dinámica económica e internacionalización

El impacto de proyectos de salud bien estructurados trasciende lo local. Este modelo integrativo no solo dinamiza la economía del Quindío generando empleo formal y de calidad (médicos, terapeutas, personal administrativo), sino que se proyecta como un actor clave en la internacionalización de los servicios de salud de Colombia.

El turismo de salud y bienestar encuentra en el Eje Cafetero un escenario ideal. Pacientes de diferentes partes del mundo, atraídos por la alta calidad científica de profesionales como el doctor Mejía, la calidez humana en la atención y los paisajes que favorecen la tranquilidad mental, viajan en busca de estas terapias.

Este flujo de pacientes internacionales aporta divisas, fortalece la cadena de valor turística del departamento y posiciona a Colombia ya no solo como un referente estadístico del dolor crónico, sino como un destino mundial para la curación, el equilibrio y la recuperación integral del ser humano.