los griegos y las esdrujulas

Los griegos y las esdrújulas

Fernando Ávila

Los romanos llevaron a la península ibérica su propio idioma, el latín, pero, para entonces, siglo II a. C, ya habían conquistado Grecia, por lo que también llevaron mucho de la cultura de ese país, como su sofisticado léxico.

Muchas palabras que usamos a diario en español son de origen griego. Por ejemplo, usted en este momento debe de tener su teléfono por ahí a la mano o está leyendo estos renglones justamente en su celular. Pues teléfono, en el que hoy por hoy está la mitad de la vida, es palabra de origen griego. Se compone de los elementos griegos tele– y fono-. El primero significa ‘distancia’, y lo encontramos en voces como televisión, telediario, telepatía, y el segundo significa ‘oído’ o ‘sonido’, y lo encontramos también en voces como audífono (‘aparato para oír sonidos’), homófona (‘palabras con el mismo sonido’), citófono (‘circuito y teléfono’).

No vayan a pensar que, entonces, toda palabra con tele es de origen griego. Entelerido tiene tele en la mitad, pero no se ha logrado establecer que tenga origen griego. Así se le dice a alguien ‘que tiene mucho frío’, ‘delgado y sin fuerzas’ o ‘enclenque’. Igual podríamos decir de pastelear, intelecto, hotelería

origen de algunas palabras esdrujulas

Existe una buena colección de esdrújulas, de las cuales hay total certeza de que se trata de helenismos, es decir, de palabras de origen griego: paréntesis, demócrata, eclesiástico, filosófico, gramática, ortográfico, semántico, sintáctico, síntesis. Déjenme divertirme un poco agregando tres palabras raras, que uso en mis clases, más que todo como estrategia para llamar la atención y despertar al auditorio, oxítona, paroxítona y proparoxítona, tres esdrújulas que equivalen a lo que normalmente llamamos ‘aguda’, ‘grave’ y ‘esdrújula’. Cuando mis alumnos son brasileros que están estudiando español, la diversión es total, porque en su idioma (portugués) se les dice así a las palabras, según su acento.

Es bien conocido el origen griego del elemento peda, que significa ‘niño’, presente en pedagogía, pediatría, pedofilia, como también el de filo-, que significa ‘amor a’ o ‘amante de’, presente en anglófilo (‘amante del inglés’), filología (‘amor a las palabras’), filosofía (‘amor a la sabiduría’, porque sofía, es ‘sabiduría’), ¡hola, Sofía!, aunque cuando «Filomena tiene filo» (‘hambre’) no haya ningún rastro helénico en la afirmación.

Algunos otros ejemplos son acróbata (‘caminante de alturas’), teatro (‘lugar para ver’), hemisferio (‘media esfera’), biblioteca (‘caja de libros’), estéreo (‘sólido’), antropo– (‘hombre’), glosa (‘lengua’), iglesia (‘asamblea’), termo– (‘calor’), cine (‘movimiento’), agro (‘campo’), ateo (‘sin Dios’), armonía (‘ensamblaje’), música, idea, metro, metamorfosis, tipo, cardio, pira, psique…, casi como le decía Nico, en la película La boda griega, al gringo, «Todas las palabras del mundo vienen del griego. ¡Dime una que no!».

Y termino con otro divertimento. Cuando la empresa Halifax, fundada en Rochester, EE. UU., creó en 1959 la primera fotocopiadora moderna, con tinta seca, y la llamó xerox, que ha dado lugar al verbo xerocopiar, al sustantivo xerocopia y al adjetivo xerocopiado, tuvo tal éxito que cambió el nombre de la empresa. Halifax paso a llamarse Xerox, palabra griega que significa ‘seco’, por las copias con tinta seca.