Lo bueno del lenguaje inclusivo

Por: Fernando Ávila

Ya he hablado mucho de lo malo del lenguaje inclusivo, el desdoblamiento incómodo e innecesario, «los ingenieros y las ingenieras»; la violación del régimen pronominal, «Dios le bendiga», en vez de lo correcto «Dios lo...» o «Dios la...», según sea hombre o mujer; la abolición de la bella palabra «señorita», dado que «señorito» no se usa con el mismo sentido, etc. Hablemos hoy, entonces, de lo bueno del lenguaje inclusivo.

Una pauta muy justa del lenguaje inclusivo es la de darle el mismo trato en correspondencia comercial y en la conversación oral a hombres y mujeres. Lo acostumbrado en Colombia era decirle al hombre por su apellido y a la mujer por su nombre de pila, «El arquitecto Rodríguez Prada y la abogada Luisa María», lo que incluso es norma Icontec. Nada mejor que igualar el tratamiento, «El arquitecto Rodríguez Prada y la abogada Botero Restrepo».

Colectivos

También resulta justo y útil cambiar las denominaciones colectivas estilo «los médicos», «los profesores», «los funcionarios públicos», por «el cuerpo médico», «la comunidad docente», «el personal al servicio del Estado», sin llegar al extremo de cambiar «los jóvenes» por «la juventud» o «los arquitectos» por «la arquitectura», que son cosas distintas.

Los participios presentes terminados en -nte son de género común, es decir, aplicables por igual a hombre y a mujer, «adolescente», «gerente», «amante», lo que evita «los amantos y las amantas», «los cantantos y las cantantas», «los caminantos y las caminantas». Sin embargo, la Academia, en la onda de lo nuevo, acepta hoy las opciones femeninas «presidenta», «vicepresidenta», «gerenta», «parienta», «asistenta», «clienta». ¡Ojo! ¡Son opciones, no obligaciones!

Epicenos

Antiguamente había que decir «el elefante hembra», «el rinoceronte hembra», «el hipopótamo hembra» (género epiceno). Hoy la Academia acepta «la elefanta», «la rinoceronta», «la hipopótama». Quizá más adelante podamos decir también «la linza» (femenino de «lince»), «la avestruza», «la búha», pero no se adelanten, ¡denle tiempo al tiempo!

La Academia prohíbe terminantemente el signo arroba, @, en formas como «niñ@», «alumn@», «adult@s» para indicar que se refiere a hombres y mujeres. De tiempo atrás existen las formas «niño/a», «ingenieros/as», «abogado(a)», «teólogos(as)». Recuerden que las formas terminadas en -ista no requieren este manejo para ser inclusivos, pues son de género común, o sea, iguales para todos los géneros, «analista», «periodista», «economista», «ciclista», «modista», si bien existe la opción «modisto» para el masculino.


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