Niño sano, pediatra feliz

Tiene 30 años y parece que no hubiera estado quieto un solo momento de su vida. De pequeño quería subirse en los carros recolectores de basura para conocer Armenia, su ciudad. Ahora se la pasa arriba de un barco aminorando los problemas de salud de los niños del Pacífico colombiano. Gabriel Jaime Giraldo Duarte es un médico pediatra que en mayo expondrá ante miles de neumólogos sus hallazgos sobre el croup, una enfermedad respiratoria que a diario pone en peligro la vida de miles de infantes en el mundo.

En estos instantes es probable que Gabriel Jaime Giraldo Duarte esté navegando en compañía de su novia, Jessica Rodríguez, por las hermosas y agitadas aguas del litoral Pacífico colombiano. Pero no están de paseo, sino trabajando. No son marineros ni pescadores ni biólogos marinos, sino pediatras. Y el barco en el que viajan no es un crucero ni un catamarán, es un hospital flotante y ambulante llamado San Raffaele, cuya misión es mejorar la salud de los habitantes de los pueblos costeros de Nariño, Cauca, Valle y Chocó.

Fundado por el paramédico Diego Pozo y la economista y mujer Cafam Ana Lucía López, este barco zarpó por primera vez en 2009. Y desde hace un año, durante quince días cada mes, Gabriel y su novia son los pediatras que junto con 28 personas más, entre médicos generales, ginecólogos, enfermeros y tripulantes, se anclan en las costas de Bocas de Satinga, Amarales, El Charco, San Pablo, Guapi, Timbiquí, Mosquera y otros pueblos lejanos de la Colombia urbana. No pisan tierra, esperan en el mar a que las lanchas lleven a los pacientes, muchos de ellos niños que padecen de anemia, desnutrición, enfermedades de la piel.

Gabriel tiene 30 años y nació en Armenia. Cuando era pequeño quería ser arqueólogo, paleontólogo, astronauta, e incluso uno de sus grandes sueños era conocer la ciudad montado en el camión de la basura. Pero en el bachillerato se decidió por la medicina, quería salvar vidas, servirle a la gente. Ingresar a la Pastoral Social, y vincularse al programa El País de los Niños -en el que le correspondía ir a los sectores marginados para trabajar con los menores-, lo ayudó a decantarse por esa profesión.

Se graduó con honores del Colegio San José, de los Hermanos Maristas. Él afirma que su dedicación, sus buenas calificaciones, sus altos puntajes en el Icfes, el entrar becado a la Universidad Nacional se debe por mucho a su formación familiar, al estar en un hogar que rompía el molde: una madre, Judith, profesora de matemáticas; un padre, Jaime, comerciante. "Sucedía que muchas veces mi mamá era la que estaba en la calle, en el trabajo, y mi papá, en la casa, pendiente de lo doméstico".

El grupo familiar lo completan sus tres hermanas -todas mayores que él-: Adriana, que es periodista; Claudia, que es arquitecta, y Manuela, contadora y abogada. De ellos se separó en 2018, cuando tenía 17 años y empacó sus maletas para radicarse en Bogotá. Seis años después, con su grado de médico cirujano, volvió al Quindío para hacer su año rural en el Hospital San Vicente, de Montenegro. Luego de terminarlo se quedó tres años en la Clínica La Sagrada Familia de Armenia.

Investigando la tos de perro

Desde que estaba en octavo semestre de la universidad, supo que sus pacientes favoritos eran los niños. Durante los años que ejerció como médico general, se permitió hacer rotaciones en pediatría y eso reforzó la idea de cursar un posgrado en esa área. Se regresó para Bogotá, y en 2020, en plena pandemia, por ventanilla, recibió su diploma de especialista en Pediatría. Para obtener ese título realizó una investigación acerca del croup viral, una enfermedad que es común en niños entre tres meses y seis años, pero que tiene una sintomatología que se suele confundir con otros males.

"Comienza con una gripa normal -puede dar fiebre- y produce una tos característica, que es como de perro o de foca", explica Gabriel, y agrega que es de mucho cuidado cuando les da a los niños, porque inflama la tráquea y, como en ellos es más pequeña, puede ser mortal. Como parte de su aprendizaje, este joven quindiano laboró en el Hospital Pediátrico La Misericordia de Bogotá y allí detectó que a sus urgencias llegaban muchos casos de infantes con croup, aproximadamente unos 900 al año.

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Juntó con sus tutoras -las neumólogas Sonia Restrepo y Helena Villamil- trató de identificar características propias de los menores que llegaban con esa enfermedad: edad, sexo, tipo de tos, características de la respiración, y el tiempo que se demoraban en su estancia hospitalaria. La investigación fue tan buena que sus maestras la propusieron como ponencia en la conferencia anual de la American Thoracic Society (ATS), uno de los eventos académicos más importantes en el mundo de la neumología, en el que se muestran los últimos avances clínicos y los descubrimientos científicos más recientes en el cuidado del paciente y la salud respiratoria global. 

A este evento asisten anualmente un promedio de 14.000 profesionales de todo el mundo. La última conferencia se realizó en 2019, en Dallas. La de este 2021, que tendrá lugar entre el 14 y el 19 de mayo, será virtual, por la pandemia. En ella estará Gabriel Jaime no solo como observador y como oyente, sino también como uno de los ponentes, en la categoría de infecciones respiratorias pediátricas. "Mi participación es con un póster electrónico, un video con diapositivas que exponen la investigación".

Cuando llegue ese momento, él estará en Pasto, ciudad en la que vive junto con Jessica, oriunda de esa región. Su trabajo llevando salud a los niños del Pacífico dependerá de lo que pase con la financiación del proyecto: el 30 de abril se cierra la alianza de cooperación internacional con la Unión Europea, y el Barco Hospital San Raffaele estará a la deriva si no encuentra instituciones, empresas, personas que le tiren un salvavidas.


Tags: croup viral

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